domingo, 31 de mayo de 2009

Todo llora y no estás.

Lloran las ventanas, el viento las golpea estrepitosamente.
Porque tú no estás, no hay ganas de arreglar.

Lloran las paredes, las humedeció la lluvia.
Es que tú no estás. Falta protección invernal.

Lloran las sillas, nadie las quiere usar.
Porque tú no estás, y está reservado tu lugar.

Llora el segundo piso sin tu risa,
tus hijas no pintan ya tu rostro; no estás.

Llora el baño sin bañarte,
no hay peinetas que sacar con tijeras del pelo de una de ellas... ¿Por qué no estás?

Lloran los autos sin ti,
no hay fiesta en la ciudad. ¿Dónde estás?

Llora la línea cinco, de Pedrero a San Joaquín...
Ahí estás.

Lo peor... Es que ahora mi mamá ha vuelto a llorar ante tu ausencia...
Y tú ya nunca vas a estar.

jueves, 28 de mayo de 2009

Amor económico.


Tu ausencia acabó conmigo,
aquella ausencia que yo misma ocasioné.
Pero corrompe mi equlibrio,
entre la oferta del amor que me prometiste
y la poca demanda que había en mí para obtenerte:
Quedamos en escasez (mentira; en excedente...),
y sólo mañana sabremos si existirá pérdida social.


Si he decidido, fue porque entre gráficos y curvas;
nunca conseguí encontrar el equilibrio perfecto.
Aunque traté...
Di todo de mí para ser una buena demandante
de tus bienes y servicios,
pero no lo conseguí.
He aquí tu bien escaso, no disponible.

Fui más débil que el sentimiento,
ahí donde la economía y sus mediciones
no alcanzan a estudiar el comportamiento.
Puedes recriminarme,
hablar en silencios quejumbrosos,
pero no servirá de nada...

De nada.

Todo el excedente que dejaste,
en mí lo he guardado, para ser feliz como me pediste.
Eso sí,
si consideras que es necesario; avísame.
Te lo devuelvo en un regalo.
A ver si como oferente,
aparece una compradora mejor que yo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Para Mario Benedetti ...

Me preguntó que de qué me reía... "De nada" - Le dije.
No eran risas burlescas, eran nervios, era alegría... Es que nunca habían mis ojos leido palabras de tamaña exactitud para mis sentidos.
¡Qué gran poesía! Me exclamó el entendimiento desde el primer día.
Pero al momento de la verdad y la realidad, sacó un revólver y me mató con su amor de tarde; y qué decir de lovers go home! Increíble... Nunca olvidé esas palabras.
Y me decidí a hacer una táctica y estrategia para conquistarle, a ver si un día, no sé cómo ni sé con qué pretexto; por fin me necesite... Y ahí estuvo, pero quien más lo necesitó fui yo. Sus palabras hicieron eco en mi interior cada vez que anhelaba aliento ante los miedos del corazón.
Nunca le pedí que me bajara una estrella azul, pero él me bajó toda la constelación con un simple verso estrofado en amor y dolor.
Desde esos momentos de intimidad entre los dos, el informe de caricias se hizo inevitable... Lo mejor no era cada una de las caricias, sino lo que continuaba después. Inexplicable e intocable, prefiero no señalar qué era lo que después ocurría... Así que me quedo en silencio...
Enamorarse y no, no es un castigo. No existe un no en este enigma del dolor al haberlo perdido, perdido no está. "Mejor te invento" le digo en esa despedida... Inventarle será mi forma de creerle de aquí en adelante. Y sé que a pesar de su ausencia, lo querré más; todavía.


Vivirás en tu poesía, querido Mario Benedetti.

sábado, 16 de mayo de 2009

Recuerdos que no se van...

"Me gustaría que los recuerdos nunca dejasen de recordarse; que no fueran luego parte del olvido, que los pudiera conservar intactos en algún lugar de mi casa para luego volver a verlos y sentir lo mismo; la misma sensación, los mismos olores, observan los mismos rostros y sentir intactos los sabores.
Me gustaría que la memoria nunca dejase de hacer memoria; que los momentos que he vivido no se esfumaran para dar paso al presente o al futuro.
No quiero olvidar lo que he vivido, no quiero dejar de tener lo que he tenido. ni acabar con la oportunidad de un te quiero o de un te amo. No quiero que las personas pasen al olvido...
Por ningún momento permitiré borrar de mí las personas, los lugares, los tiempos en temporalidades, las palabras ni los momentos vividos... Porque aquellos constituyen todo lo que soy; lo que fui y lo que seré.

Y si los recuerdos fueran un objeto, no sería más que intangiblemente un recuerdo; pero un recuerdo constante, de esos que atormentan, que llegan a la mente en inoportunos instantes, con los que es preferible la pena de muerte...
Esa es la única forma... Recuerdos que no se vayan, que nunca se olviden, que no perecen, que tenga el efecto del boomerang; se van... Y vuelven."




No sé hace cuánto habré escrito esto... Pero me trae recuerdos el hecho de haberlo escrito y el por qué.
Tuve una profesora en el colegio que creo, me marcará toda mi vida: Liliana Salinas. Y ella escribió en el cuaderno donde estaba esto: "Excelente reflexión". Y eso me colma de alegría y satisfacción.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Inventario de despojo y necesidad.

No sé cómo hacer para entender que la ene era la última letra de la historia... Ni cómo caer en cuentas de que ya no hay más semanas vacías que restaurar, que aunque el pasado haya dejado huellas imborrables; huellas son, huellas nada más.
Después del todo el tiempo de las diferencias, los altos tonos y el daño; ya no queda más por hacer que asumir y mirar hacia adelante soltando la cadena que ya hacía trizas la piel.
Estoy haciendo bien... Es ésta la única forma si quiero quedarme con aquel último momento de lluvia entre los dos. Lágrimas fusionadas en amor y dolor.
No quiero el óxido del adiós sin ese, ni un retorno en la otra calle que haga caminar en círculos.
Sólo necesito que seas feliz y yo sea feliz. Como juntos a esta hora... Ya no podemos ser.

viernes, 8 de mayo de 2009

Algoritmo


Entre algoritmos me decido a no buscarte más. A dejarte ir, tranquilo; para que al fin vueles como tú siempre quisiste.
Cuántas multiplicaciones mías de risas y palabras, de entregarte todo de mí para hacerte feliz quedaron en nada.
Lo único que lograste fue evaluar todo en uno (yo, sin siquiera soledad) y arrojar resto cero... Porque ya no quedaba nada, ni daño por cicatrizar ni amor que salvase el iceberg que te hizo convertir en un titanic más en esta película en la que no fuiste tú el que se congeló, a diferencia de Jack; y en la que yo sobreviví; como Rose.

viernes, 1 de mayo de 2009

Tu anhelada soledad.

Tu soledad
pintada en un cuadro amargo
en escala de grises.

Tu soledad
es el vívido sueño que despierto y dormido
siempre quisiste.

Tu soledad,
que vuelve a ser tu compañera,
hoy ya no la quieres...

Qué mal agradecido eres.
Siempre fui segunda
después de la soledad.
Mi inseguridad, mis celos; por ella.

Y ahora que llegó a darte un beso, ¿no la quieres?
Tú no eres diferente...
Eres un hombre como todos
después de aprender a sentir querer.

Pero si quieres espera,
la soledad seguramente se aburre y se va.
Ahí puede que vuelva yo,
para ser la primera y no siempre estar después de ella.

lunes, 27 de abril de 2009

San Agustín.

“Somos, conocemos que somos, y amamos este ser y este conocer. Y en estas tres verdades no nos turba falsedad ni verosimilitud alguna. No tocamos esto, como las cosas externas, con los sentidos del cuerpo… sin ninguna imagen engañosa de fantasías o fantasmas, estamos certísimos de que somos, de que conocemos y de que amamos nuestro ser. En estas verdades me dan de lado todos los argumentos de los académicos que dicen: “¿Qué? ¿Y si te engañas?” Pues si me engaño, existo (Si enim fallor, sum). El que no existe no puede engañarse, y por eso si me engaño, existo. Luego si existo, si me engaño, ¿cómo me engaño de que existo, cuando es cierto que existo si me engaño? Aunque me engañe, soy yo el que me engaño, y por tanto en cuanto conozco que existo, no me engaño. Como conozco que existo, así conozco que conozco. Y cuando amo estas dos cosas, les añado el amor mismo, algo que no es de menor valía. Porque no me engaño de que amo, no engañándome en lo que amo, pues aunque el objeto fuera falso sería verdadero que amaba cosas falsas” (La ciudad de Dios, XI, 26).

viernes, 10 de abril de 2009

Doce años...

No puedo creer que sean doce: Doce años...
He vivido más de la mitad de mi vida con esto (o sin esto) y aunque nisiquiera te recuerde, a mí me sigue recordando. Porque nunca pude pronunciar aquella palabra con total conciencia y convicción de que era aquel el nombre que yo debía darte.
Doce años desde que para mí el conocer es desconocer y de que cada sujeto con términos masculinos sea para mí el modo de tu reemplazo.
Y así, al situarme frente a tu ausencia, noto que dos partes de mí se vuelven débilmente frágiles; y les es inevitable expulsar el dolor que jamás podrá ser recompensado y el cariño que aunque siempre he buscado nunca llegará: Las lágrimas.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Historias de tránsito.

Maite volvía de su diario cuento rutinario, esta vez quería sentirse cómoda. Las micros del Transantiago las encontraba apestosas, no se podía dormir por la dureza de sus asientos, toda la gente la miraba de reojo cuando se iba sentada porque era una joven que debería ceder su asiento... Cosas de Santiago, claro...
Maite vivió toda su vida en Chimbarongo, junto a su abuela, la mami, y luego se vino a Santiago a estudiar a la Universidad. Siempre fue una buena niña, no emitía comentarios cuando no debía, pero sí era muy observadora y perceptiva.
En la Universidad todo iba bien, tenía nuevos amigos y la carrera que había escogido le gustaba; aunque no había sido su primera opción, pero estaba feliz con ella... Después de todo, por algo pasaban las cosas y ya del hecho de llegar a esa Universidad y no a otra, era un sentimiento repleto de satisfacción.
Pero ese día, quería sentirse cómoda, así que no tomó una Transantiago como siempre, y se fue hasta la Estación Central. Ahí, sabía que estaría cómoda...
Así que se subió a la micro. Los choferes habían dejado de hacer alarde por los escolares, por lo que pasó sin ningún problema sin siquiera mostrar el pase que era de su primo Camilo. Y se sentó al lado izquierdo, en el asiento que daba hacia la puerta trasera, en el lugar donde siempre se sentaba. Cerró los ojos... Y de pronto una voz ya muy conocida de hace años en que había ido a Santiago a ver a su padre que había muerto en un accidente, se escucha en sus oídos... Era él, el amor más grande que había experimentado en una época: Matías.
Matías le dice: "¿Maite?"
Ella no quería abrir los ojos... Su corazón palpitaba con fuerzas, aquella era la primera vez que lo veía en diez años. Y cuando hubo abierto los ojos; Matías ya no estaba. ¿Había sido un sueño?
Buscó por todos lados y no lo encontró.
Cuando iba entrando a la autopista del Sol, Matías vuelve a aparecer, con un rostro entristecido, quién sabe por qué. Entonces Maite rompe el silencio ahora diciendo: "¿Por qué desapareciste, dónde estabas? Hace muchísimo tiempo que no nos veiamos Matías... Estás igual que siempre."
A Matías no le salían las palabras, y con su rostro asintió, no hizo nada más... Sus ojos brillaban como siempre habían brillado cuando la miraba, ella lo podía reconocer, aquello nunca se olvida.
Pero Maite no sintió nada... Matías se convirtió en ese momento, solamente en una persona que no veía hace años... Pero nada, nada más. Había pasado mucho tiempo; diez largos años. Fue el amor de niña más grande que experimentó, pero ya nada era igual. Las cosas cambian...
Lo esperó durante años, pero de tanto esperarlo, sólo llegó el olvido que lo traía consigo. Y se olvidó, se cerró la puerta y nunca más se abrió.

Mi mejor amiga...


Hoy abunda mi compañera constante, siempre está aunque nisiquiera la busque ni necesite.
Me roza la piel poco a poco y caen con ella, mis mejillas ruborizadas como el recuerdo de momentos en que mi sangre se concentraba en aquel lugar... Que hoy sólo recuerdo, y que el sonrojo no es precisamente por ello.
Pensé que en algunos momentos me dejarías, como todas. Porque entre seres humanos imperfectos ninguna cadena es imposible soltar, nadie es incondicional... Excepto tú, que siempre estás.
Y sueles hacerte presente cuando por mucho tiempo no te tomé en cuenta, en la sombra de mis ojos lustrados...
¿Sabes tristeza? Eres lejos la única que de verdad, aunque muchas veces sientas que te olvidé... Vas a estar conmigo.

domingo, 22 de marzo de 2009

Maldito orgullo, asqueroso silencio




Cuando te quedas callado; no me hablas, piensas, tu cara no tiene gestos. Me miras sin mirarme, me buscas para echarme, me sacas de tu lado... Y ni siquiera sé si estás enojado.
¿Por qué mierda te quedas callado? En realidad sé que estás enojado... pero esa manía de callarte cuando quieres decir tanto.
Es tu orgullo que toca hasta tu última célula, que no te deja ser tú, que te va a hacer perder tanto y ganar tan poco. ¿Es que no te das cuenta que tienes que cambiarlo?
“No Javiera, si no es orgullo, esto sí que no es orgullo...” A mí no me puedes mentir, yo te conozco, sé como eres, y ese orgullo es más fuerte que tú. Te supera, te reprime, te coarta.
Siempre buscas la manera de callarte y hacerme tan mal. Si yo sé lo que te pasa, pero si no me dices, no me hablas, NUNCA lo vamos a solucionar.
Desde que te conozco, desde que no te conocí y que poco a poco empecé a ser parte de ti, fuiste para mí y sólo conmigo; un pan diario. Pan que amasé con mis palabras, mi esfuerzo, mi perseverancia y lo mejor de mí.Pero ya no eres pan. Ya no quieres solucionar. Y odio que te calles cuando sé y sabes que estás enojado, cuando tienes mucho que decir.
No me importa que me digas lo que no quiero oír, quiero que lo digas; que dejes de callarte y vuelva a ser como era antes, cuando logré botar esa muralla y logré que me dijeras cuando estabas enojado, cuando algo te hacía daño, cuando no estabas en paz.
Y no sabes cómo odio que hagas como si yo no fuese importante. Porque sabes y sé que he sido lo más importante, lo más grande que pasó y que está en tu corazón. Sabes que en mí creíste y confiaste como en nadie... Pero también sabemos que tu maldito orgullo, que tu asqueroso silencio, nos va a alejar de nosotros, nos va a llevar al extremo en que estuvimos al principio, a ese abismo entre los dos... A esa distancia que nos distanciaría si aquello que odio en ti dejase de existir.

miércoles, 18 de marzo de 2009

En la micro.


Dormito... Sentada en la escalera de la 113 hacia la Ciudad Satélite.
No todos lo hacen (no lo entiendo). Algunos observan la apariencia de esta ciudad contaminada por ese progreso que no progresa, otros se sumergen en la melodía de sus canciones... Y yo duermo con los ojos abiertos.

En el cerrar de mis ojos pronto a ocurrir, funciona mi memoria emotiva... Único momento y espacio en que los recuerdos reaccionan... Y recapitulo instantes.

Quisiera saber qué está pensando la señora gorda del frente o el niño que no deja de llorar... Quisiera saber qué sueña aquel muchacho boquiabierto o qué piensa aquella niña con atisbo de lágrima: Yo.

No sé si sería buena opción saber qué piensan todos ellos... Pero siempre; siempre que me siento en aquella escalera, cada tarde después de la Universidad, me imagino que estará pensando cada uno; y cómo sería todo si yo en realidad, pudiese saberlo.
Sé que nunca lo sabré... Aunque dadas las circunstancias, si lo supiera... Por lo menos existiría algo nuevo que evocar mañana, y así no tendría la maldita necesidad de siempre pensar en ti.

viernes, 13 de marzo de 2009

Analogía del recuerdo


Los recuerdos son como el metro: vienen rápido, se detienen en la mente estación por estación, donde se suben al recorrido situaciones y se bajan de él personas que queremos olvidar... donde nacen momentos, circunstancias... trinfos, amigos; derrotas. Para luego irse rápidamente y detenerse en la mente, en la próxima estación.

martes, 10 de marzo de 2009

Siempre juntas.

Cuando éramos niñas, ambas aprendimos a mirarnos a los ojos, a vernos en el espejo simplemente con mirarnos; a reconocer sonrisas, a ir más allá del apego y encontrarnos con nosotras mismas, en la otra. A tener ya, apenas nacimos, un otro en quien reflejarse, con quien "conversar", con quien aliarse para gritar llorando.
Después no podiamos caminar, así que aprendimos a gatear, de a poco y con mucha paciencia quizás... Hasta que caminamos. Íbamos a la cocina a molestar a "la" mamá, a ver qué estaba haciendo, tal vez muchas veces nos quemamos, una vez hasta la cocina se nos cayó encima y salimos arrancando... Siempre juntas.
Ya en nuestra evolución: hablamos, y nos comunicábamos. Teniamos códigos y gestos que nadie más entendía, canciones que inventábamos y nos dolía la guata de tanta risa.
De ahí fuimos al jardín y haciamos rabiar a "la" abuela por la lluvia, tuvimos nuestros primeros amigos, nuestros primeros amores también... De niñas, claro.
Ahí entramos al colegio, y pasado un año y un poco más; ya no tuvimos papá... Y nos quedamos con "la" mamá.
Seguimos siempre juntas, las dificultades siempre se nos presentaron, pero también, siempre las dejamos atrás al hacerlas solución.
Y ahora... Tenemos que aprender a estar solas pero en compañía de la otra.
Te voy a tener siempre en mi mente, y aunque esté en otra estación del tiempo, en otro mundo y ambiente; te voy a ayudar. Siempre has podido sobreponerte a los problemas, y esta no va a ser la excepción.