viernes, 13 de marzo de 2026

Insuficiente

Queda en tinta escrito

que no es suficiente

el intento de remendar el mundo

con hilos invisibles.


Que ese gesto silencioso

de estar siempre atenta

a sostener lo que otros sueltan

no alcanza y es sentencia.


No alcanza

Como un árbol ofreciendo sombra

Como barcos que ven la costa

y aun así deciden seguir mar adentro.


Y entonces queda escrito

que de todas las razones

y de todas las posibilidades

no te eligen.


Que entre los caminos abiertos

prefieren cerrarte la puerta

y dejarte del otro lado,

con las manos llenas de intentos.


Prefieren dejarte a solucionarlo,

como si tu amor fuera herramienta,

como si tu entrega fuera costumbre,

como si tu cansancio

no tuviera nombre.


Como si tus manos

fueran un puerto,

como si tu paciencia

fuera un puente,

como si tu corazón

fuera un faro condenado

a alumbrar para otros

sin que nadie regrese a él.


Y entonces el papel pesa.

Pesa como pesan las palabras

cuando alguien decide

que tu forma de ver, de ser

no es suficiente.


Pero los papeles

también se rompen.

También se doblan,

se pierden,

se olvidan en cajones.


Y ningún papel

—por más tinta que tenga—

puede escribir de verdad

el valor de un corazón

que nunca aprendió

a amar a medias.

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